La pedagoga más brillante e innovadora del siglo XX hasta la fecha es la italiana María Montessori, con una amplitud de conocimientos que no son comunes en la formación intelectual de una persona, pues estudió nueve especialidades universitarias: a los 14 años de edad empezó por estudiar ingeniería. En 1896 se graduó con la carrera de medicina en la Universidad de Roma “La Sapienza”, habiendo sido la primera mujer médica en Italia. Después siguió acumulando conocimientos al estudiar psiquiatría, psicología, filosofía, biología, pedagogía, educación y antropología.

Después de graduada en medicina, por un tiempo trabajó en la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma. En 1898 asistió a un congreso en Turín en el que presentó una ponencia sobre la atención a niños con deficiencias mentales. Entre 1898 y 1910 atendió a niños que habían sido clasificados con “deficiencias mentales” pero ella demostró que con ciertas atenciones esos niños fueron capaces de optar por una vida positiva. Esta experiencia le hizo pensar en la fundación de una escuela para niños.

En su formación como educadora, María Montessor, estudió detenida y especialmente la obra de pedagogos como el suizo Johan Heinrich Pestalozzi (1746-1827) quien tuvo la propuesta de que es el maestro(a) quien debe cambiar y desarrollar el amor por la labor educativa, así como educar al infante con respeto y libertad con responsabilidad. Otros autores importantes para ella fueron los franceses Jean Itard (1774-1838) y Eduardo Séguin (1812-1880); el primero insistió en que el niño debería ser observado para bien conocerlo y tratarlo sin imposiciones; el segundo inventó materiales pedagógicos como apoyo a la enseñanza. De ellos Montessori tomo ejemplos que después desarrolló con nuevas contribuciones dentro de sus ideas pedagógicas.

El 6 de enero de 1907 fundó su primera escuela a la que llamó Casa de Niños, en San Lorenzo, Roma, que se ocupó de niños rebeldes después llamados “niños problemas”.

Durante algún tiempo en varias ciudades de diferentes países dio conferencias de sus teorías, ya bien estructuradas, a las que llamó “Método Montessori”, cuyos textos reunió en el libro titulado El método de la pedagogía científica.

Sus ideas pedagógicas fueron nuevamente expuestas en su libro El niño, el secreto de la infancia publicado en 1938, en el que ahora sintetizamos sus principales ideas en estos cuatro planteamientos: 1. La mente de los niños posee una capacidad de adquirir conocimientos absorbiendo todo ‘como una esponja’.” 2. “Los niños tienen periodos sensibles en que adquieren habilidades con mucha facilidad.” 3. Crear un ambiente (en el aula) para fomentar el aprendizaje del niño.” 4. El docente es guía del niño y debe estar en constante estudio para educar mejor.”

En la presentación de la página web de la Fundación Argentina María Montessori, leemos: “El método Montessori se caracteriza por proveer un ambiente preparado: ordenado, estético, simple, real, donde cada elemento tiene su razón de ser en el desarrollo de los niños. El aula Montessori integra edades agrupadas en periodos de 3 años, lo que promueve naturalmente la socialización, el respeto y la solidaridad.”

Las escuelas Montessori existen en muchísimos países. En la Ciudad de México hay más de una docena, como por ejemplo: Montessori Lindavista, Montessori San Jerónimo, Montessori Shanti, Colegio Montessori Tepeyac, Yayatia Montessori, Cencalli Montessori, Escuela Montessori de la Ciudad de México, Bambini Montessori, Nenet Calli Montessori.