Las guías ayudan regularmente a cada niño a evaluar su trabajo y sus adquisiciones. Ellas no distribuyen ni buenas ni malas notas, considerando que los números no pueden rendir cuenta de la calidad de un trabajo personal.

Ellas no emiten juicios de valor.

Por el contrario, el niño es seguido de cerca y la guía anota en una hoja de ruta cada etapa de la evolución del niño. Sobre el material que se le presentó, el que aprendió y el que todavía hay que seguir trabajando.

Durante las reuniones con los padres, la escuela utiliza este documento para trabajar sobre la construcción del niño. La observación de los niños es importante para entender el camino de cada uno.

Aunque estos intercambios padres-escuela tienen lugar regularmente de manera informal, las entrevistas personalizadas, pedidas por los padres o por las guías, son la ocasión para tratar el asunto.