María Montessori concibió la crianza basada en los siguientes principios:

  • Autonomía: es el niño quien decide qué hacer, tomando así decisiones frente a las actividades que se le presentan. Por ejemplo: puedes dejar a tu hijo elegir su ropa y vestirse solo cuando tenga la edad para ello.
  • Autocorrección: la idea es que el niño solo se de cuenta de su error y pueda cambiar el rumbo de lo que hace. Para ello es importante elegir juguetes que den esta posibilidad (encastrables por ejemplo) y tener cuidado con el vocabulario que usamos los papis, es mejor decir “yo lo haría así” que “así está mal, hazlo asi”.
  • Orden: fundamental en la crianza Montessori, el orden en el hogar ayuda a generar orden en la mente infantil.
  • Evitar la frustración: aprender debe ser agradable, por eso hay que plantearle al peque objetivos que pueda alcanzar.
  • Conocimiento del mundo a través de los sentidos: dejar que el niño explore, trabaje con las manos, observe…
  • Dar pasos desde lo concreto hacia lo abstracto: es importante que el niño conozca cosas concretas antes de pasar a conocimientos abstractos. Por ejemplo, aprender las formas antes de pasar a escribir las letras o los números.
  • Libertad: el peque puede elegir con qué materiales quiere trabajar, en qué momento… No se trata de libertinaje sino de darle al niño la posibilidad de evolucionar a su propio ritmo.
  • El mundo real como el laboratorio para aprender: se trata al niño como un ser competente que entiende lo que le rodea, por eso no se utilizan cuentros de fantasía ni la figura de El Ratoncito Pérez ni los Reyes Magos. El niño aprende en el mundo real.